De África del Oeste a las Antillas, los dinámicos creoles portugueses

Publicado por Nicolas Quint el September 11, 2011

Nicolás Quint es el Director de Investigaciones en lingüística africana en el CNRS (laboratorio LLACAN – Lenguaje, Lenguas y Culturas de África Negra, INALCO/CNRS). Desde 1995 trabaja sobre los creoles afro-portugueses  (caboverdiano, casamansa y papiamento).


Nicolas Quint

De un lado a otro del Atlántico se encuentran presentes un grupo de creoles de base portuguesa en los tres países de África del oeste (Cabo verde, Guinea- Bissao y Senegal) y Las Antillas Neorlandesas. Pese a la distancia greográfica, estos creoles están genéticamente emparentados y reagrupados bajo la apelación CPAO (Creoles Afro-portugueses de África del Oeste, en inglés Upper Guinea Creoles).

¿Quienes son estos creoles?

Los CPAO se reagrupan en tres grandes conjuntos:

El creole caboverdiano como lengua materna es hablado aproximadamente por un millón de personas en el mundo, de los cuales 500.000 en Cabo-Verde y el resto en la diáspora. El caboverdiano se subdivide así-mismo en dos grupos dialectales: los creoles de las islas au-Vent (Barlavento), habladas en las islas del norte del Archipiélago de Cabo-Verde, y los creoles de las islas sous-le-Vent (Sotavento) habladas en las islas del sur del Archipiélago.

Los creoles afro-portugueses llamados “continentales”  a saber:

el guineo-biseano, principal lengua vehicular de Guinea-Bissao, con más de un millón de utilizadores de los cuales al menos 500 000 son hablantes nativos,

el casamansés, hablado en la región de Ziguinchor en el Senegal por varias decenas de millares de personas,

-  las lenguas creoles de la Pequeña Costa senegalesa (Joal, Saly-Portudal y Rufisque), hoy en día extintas.

El papiamento, creole afro-ibérico, hablado por cerca de 300.000 personas en las Antillas Neorlandesas (islas ABC = Aruba, Bonaire, Curazao).

Cap-Vert

Del oeste de África a las Antillas, creoles emparentados

La proximidad lingüística entre el caboverdiano y los creoles continentales es elevada si la intercomprensión en gran parte queda asegurada, en particular en lo que concierne al caboverdiano del sur y al guineo-bisseano.

En lo que concierne al papiamento moderno, aunque el elemento español, sea en adelante mayoritario, los estudios comparativos recientes han demostrado que presenta semejanzas tan numerosas y específicas con el caboverdiano y los creoles continentales que no pueden ser razonablemente consideradas como el fruto del azar. Según toda probabilidad estos creoles tienen pues un origen común, una lengua-madre (el proto-creole de África del oeste o PCAO) que ha debido formarse en el curso del siglo XV en África del oeste, durante los primeros contactos entre los  navegantes portugueses y las poblaciones africanas. La existencia de esta lengua-madre es el único medio de explicar los numerosos puntos comunes que existen entre las diferentes CPAO, que son habladas en África del oeste o en Las Antillas.

Así, la palabra que significa « sombrío / oscuridad » se dice sukuru en caboverdiano al igual que en los creoles continentales, y sukú en papiamento. Estas tres formas se explican bien probablemente por la existencia de una misma forma original SUKURU (estadio del PCAO) la misma derivada del portugués del Renacimiento escuro «sombrío».

¿Cuál es el futuro para estos creoles?

Actualmente, la mayoría de CPAO se llevan bien:

-  el caboverdiano y el papiamento masivamente son transmitidos a los niños en los territorios donde son hablados. En estas dos áreas lingüísticas, el creole es la lengua de la calle, de los bares, de las fiestas, es aquella en la que cantan habitualmente los grupos de músicas locales… Pues por el momento, parece que estas lenguas estén en peligro.

-  el creole de Guinea-Bissao en lo que se refiere a él está en plena expansión en detrimento de las lenguas africanas del Atlántico y ordenadas, practicadas en este país.

En cambio, la situación del creole casamancés es muy alarmante, lengua viva siempre pero duramente competida por el wolof, la mandinka y el francés

Cualquiera que sea su situación actual existe una amenaza en gran término para el conjunto de los CPAO: con excepción del papiamento, ampliamente utilizada en la prensa cotidiana local, estas lenguas aun son poco empleadas en lo escrito.

También están muy ausentes de los sistemas escolares en las zonas concernidas, que utilizan otras lenguas de enseñanza: el portugués en Cabo-Verde y Guinea-Bissao; el francés en Senegal y el neorlandés en las Antillas neorlandesas. En lo que se refiere el Cabo-Verde y Guinea Bissao donde el portugués es la lengua oficial se asiste a una integración creciente de elementos portugueses en los creoles locales, lo que podría a plazos conducir a la absorción progresiva de estos creoles por el portugués.

Sin embargo, las autoridades locales de los diferentes países concernidos tienden abiertamente de más en más a tomar en cuenta el hecho cultural creole: así, en Cabo-Verde, recientemente ha sido adoptado un sistema ortográfico oficial por el Parlamento y un primer Master de lengua caboverdiana ha sido inaugurado por la Universidad de Cabo-verde, en otoño de 2010. Del lado antillés, el gobierno de Aruba ha concedido en 2003 al papiamento un estatuto oficial, en paridad con el inglés y el neorlandés.

Tantos signos alentadores que auguran un futuro prometedor para los creoles afro-portugueses del África  del oeste.

Leer el artículo “El papiamento, un criollo que se porta bien”


Compartir este artículo:          Twitter        Facebook        Email        Wikio




El papiamento, un criollo que se porta bien

Publicado por Bart Jacobs el July 9, 2011

Bart Jacobs es doctorante en la Universidad de Múnich (Alemania) y la Universidad de Coímbra (Portugal) y miembro del Linguistisches Internationales Promotionsprogramm (LIPP) y el Centro de Estudos de Linguística Geral e Aplicada (CELGA).

Bart Jacobs

El papiamento es le lengua oficial de las Islas de Sotavento, que se componen por Aruba, Bonaire y Curazao, tres islas situadas a unos 60 kilómetros a lo largo de las costas venezolanas y conjuntamente llamadas las Islas ABC. Se estima que son 270,000 el número de hablantes de papiamento como lengua materna, de los cuales aproximadamente 120.000 residen en Curazao, 60,000 en Aruba y aproximadamente 10,000 en Bonaire, mientras que los Países Bajos abrigan el resto.

Un poco de historia…

Las Islas ABC fueron descubiertas en 1499 por los españoles, quienes nunca las colonizaron activamente.
La Compañía Neerlandesa de las Indias Occidentales tomó Curazao en 1634, convirtiéndola en una base naval y, a partir de los años 50 en adelante, un centro de prosperidad para el tráfico de esclavos. Hasta principios del siglo XVII, los holandeses dominaron la trata de esclavos transatlántica, adquiriendo esclavos en África Occidental y revendiéndolos a terceros en el área caribeña. La economía de Curazao sacó provecho de esto y la población de la isla se amplió proporcionalmente.

Es en este período de auge, más o menos entre 1650 y 1700, cuando el papiamento habría emergido en Curazao como vector de comunicación interétnica. Los datos históricos y lingüísticos de los cuales disponemos sugieren por otro lado que en el transcurso del siglo XVIII el papiamento se habría convertido en la lengua del conjunto de la sociedad, a la excepción probable de la clase dirigente neerlandesa.

Curaçao - Photo : Jane Shattuck (cc)

Curaçao - Photo : Jane Shattuck (cc)

¿Orígenes españoles o portugueses?

Si los especialistas se permiten decir que el léxico papiamento tiene esencialmente base española (de ahí su nombramiento común de criollo de base léxica española), la inmensa mayoría reconoce también la presencia de numerosos términos derivados del portugués para una gran parte de su vocabulario. Como el papiamento es hablado en una región hispanohablante, la existencia de estos términos portugueses plantea una cuestión y crea debate desde más de un siglo; un debate lejos de ser cerrado. La cuestión del origen de estos elementos portugueses tiene implicaciones considerables como la de determinar si el papiamento no es y no ha sido otra cosa que un criollo de base española, o si llegó por otra parte con bases portuguesas para luego ser relexificación hacia español.

Estudios recientes sobre la historia del papiamento van en dirección de esta última hipótesis: según Jacobs (próxima publicación The Origins of Papiamentu: Linguistic and Historical Ties with Upper Guinea), el papiamento está genéticamente vinculado a los criollos de base portuguesa de Alta Guinea, hablados en Cabo Verde, en Guinea-Bissau y en Casamance. La transferencia lingüística de Alta Guinea hasta la isla de Curazao se habría efectuado en alguna parte entre 1650 y 1680, precisamente el período en el cual el comercio de esclavos entre ambas regiones estaba en su apogeo. El papiamento pues se desarrolló, y continúa desarrollándose hacia las lenguas europeas socialmente dominantes, el español, y en una menor medida, el neerlandés, perdiendo por consiguiente mucho de su aroma portugués de origen.

Así, la inteligibilidad mutua entra papiamento y los criollos de base portuguesa de Alta Guinea no es de las más evidentes; en cambio, su parentesco lingüístico queda muy neto en el área de la fonología, de la morfología y de la sintaxis.

Una lengua prospera

La popularidad y la vitalidad notables del papiamento (sobre todo comparado con los numerosos criollos en peligro) es visible no sólo en el número elevado de sus emisores sino también, entre otras cosas, en el hecho que periódicos y las emisiones de televisión son distribuidos y emitidos en papiamento.

Por otro lado, aunque los habitantes de las Islas ABC generalmente son hablantes por lo menos de cuatro lenguas (papiamento, neerlandés, español e inglés), el papiamento domina todas las áreas socioculturales. La fuerza actual del papiamento parece vinculada al hecho socio-histórico de que la lengua sirvió en otro tiempo de marcador identitario para las primeras poblaciones esclavas (con raíces esencialmente africanas pero también amerindias) frente de los dueños coloniales neerlandeses.


Compartir este artículo:          Twitter        Facebook        Email        Wikio




Preguntas en torno a la génesis de las lenguas criollas

Publicado por Marie-Christine Hazaël-Massieux el June 30, 2011

Por Marie-Christine Hazaël-Massieux, profesora de lingüística en la universidad de Provenza, autor de Textos antiguos en criollo francés del Caribe: historia y análisis (Textes anciens en créole français de la Caraïbe : histoire et analyse), Publibook, 2008.

Festival criollo de Menton - Foto : Ian Britton (cc)

¿Qué significa la palabra « criollo »?

Cabe subrayar la ambigüedad de la palabra criollo. Es a menudo escuchada como sinónimo de « lengua mixta » – por otro lado un concepto difícil de definir – y olvidamos que es primero un adjetivo que caracteriza totalmente todo « producto » nacido en las islas de padres venidos de otros lugares: así es como se habla por ejemplo de «vacas criollas » o de « cerdos criollos » y por ende de niños criollos (criollos blancos o criollos negros).

Al principio, este término no significa pues de ninguna manera « mestizado » sino que nos recuerda que los padres/antepasados no son originarios de la colonia.

Dueños y esclavos

Entre el siglo  XVI y el siglo XVIII, vimos nacer lenguas criollas (lenguas de las poblaciones criollas) en muchas colonias europeas que, según el origen de los colonos, se les llama criollos portugueses, criollos ingleses, criollos franceses…

Los criollos de base francesa nacieron todos en situaciones de contactos lingüísticos intensos, haciendo intervenir las lenguas habladas por los dueños y por los esclavos. Venidos de diversas regiones de África, estos esclavos hablan lenguas muy numerosas que no les permiten comprenderse y ser comprendidos.

Además, en el transcurso de las décadas, cumplen funciones nuevas y variadas: trabajadores del campo, primero, pero también artesanos, obreros especializados en las diferentes áreas útiles en la vida de la colonia, lacayos que sirven en la « grand’case » e incluso a veces progresivamente liberados, vendedores o negociantes para ocuparse de los negocios del propietario en la ciudad – lo cual permite explicar la complexificación y el enriquecimiento progresivo de la lengua local de comunicación, que sin embargo no suplanta jamás completamente al francés en ciertas funciones.

Los no criollos que desembarcan son también incitados a aprender el « hablar de las islas » que conoce así transformaciones rápidas. Se convierte en medio de comunicación para el conjunto de la sociedad (misioneros, dueños, comerciantes) a medida que ésta se desarrolla. Y es finales del siglo XVIII que se empieza a designar como « criollo».

Si el origen francés parece a menudo más fácil de demostrar en los criollos que la influencia, sin embargo cierta, de las lenguas de los esclavos, es porque:

-          en la búsqueda de una lengua de comunicación diaria común entre el dueño y los esclavos, la dominación social del dueño hace que su lengua se imponga como lengua de comunicacion diaria, a manera de francés aproximado que sirve también para los intercambios entre esclavos cuando éstos no tienen una lengua africana común;

-          toda promoción social parece entonces pasar por el francés (ver papel de las mujeres, a la vez criadas, nodrizas y concubinas) y los esclavos intentan adquirir esta lengua en la perspectiva de una liberación

-          Los primeros escriptores del idioma local son francófonos y tienden a interpretar hacia el francés que conocen, las formas que oyen en la boca de los esclavos.

Los textos antiguos

Desde el principio del siglo XVIII en el Caribe, un poco más tarde en el Océano Índico, documentos escritos muestran la existencia de lenguas criollas, no muy claramente distintas aún de una isla a la otra dentro de una zona geográfica específica.

Por otro lado, las lenguas presentes, particularmente las lenguas africanas, no son las mismas en el Caribe y en el Océano Índico y esto basta para explicar ya en parte la existencia de diferentes criollos.

Los testimonios escritos de esos tiempos de génesis son preciosos y permiten seguir en el transcurso de los años, luego de los siglos, las evoluciones de estas lenguas: los intercambios, muy rudimentarios al principio, se convierten progresivamente en enunciaciones elaboradas, desarrollando todas las funciones necesarias; la lengua se construye, con los ajustes progresivos que se efectúan con el paso de las décadas para satisfacer la necesidad de comunicar.

La larga maduración de las lenguas criollas

En el transcurso del siglo XIX, vemos fijarse las formas más características de cada criollo. El léxico, de base francesa principalmente, sabe acoger nuevas palabras, a menudo de orígenes africanos diversos, pero también el malgache, incluso las lenguas de la India, para los criollos del Océano Índico. Y como siempre, las nuevas palabras prosiguen su evolución, tanto en el plano semántico como formal, con el pasar de los siglos.

No obstante, lo más característico y lo más fascinante es ver desarrollarse una gramática original y funcional, nacida precisamente en estas situaciones de contactos lingüísticos mientras que cada uno intenta interpretar la lengua del otro. Las unidades gramaticales que se llega a separar y analizar, cuando se quiere intentar ponerlas en contacto con formas atestiguadas anteriormente, aparecen como profundamente transformadas.

A menudo no pueden ser más que muy difíciles de relacionarse con una lengua más que con otra, debido a la evolución rápida de las formas gramaticales con relación a las formas lexicales. ¿De dónde vienen exactamente los morfemas gramaticales como « ap », « ka » (con valor de progresivo), « ti »  (pasado), « ké »  (futuro, que suplanta un « va »  de origen), « i » (modal o aspectual en reunionés), etc.? Las soluciones que consisten en acercar estas formas de formas francesas en uso son seductoras, pero podemos dudar para que sean suficientes.

El análisis sistemático de textos antiguos permite actualizar los caminos de esta evolución hasta las lenguas criollas modernas – lenguas completas que permiten decir todo a quién sabe practicarles recurriendo a las formas lexicales y gramaticales que las constituyen.


Compartir este artículo:          Twitter        Facebook        Email        Wikio




El criollo haitiano: Un lento ascenso en potencia

Publicado por Fritz Berg Jeannot el June 1, 2011

Por Fritz Berg Jeannot, educador y especialista de literaturas francófonas y de políticas lingüísticas, educativas y culturales en el seno del Grupo de Investigación y de Desarrollo Imaginescence, en Puerto Príncipe, Haití.


Photo : Elicefeliz (cc)

El criollo, lengua materna de todos los haitianos, (más de 8 millones de hablantes), acusa desde la creación del país en 1804 un déficit estatutario notable: está confinado al campo de lo familiar en favor de francés, hablado sin embargo solamente por el 5 a 10 % de la población.

Una lengua minimizada

Durante mucho tiempo, el criollo no ha sido considerado como una lengua. Los términos utilizados para designarlo lo desvalorizaban: “habla regional”, “dialecto”, “hablar»… Proscrito en los servicios públicos, en la iglesia, en la prensa, en la escuela, en la época no era escrito ni codificado. Las raras tentativas de escritura en criollo fueron llevadas en un grafismo aleatorio y afrancesado.

Así, el criollo era considerado como inapto para asumir funciones sociales importantes, y ningún ciudadano haitiano buscando lo reconocimiento experimentaba la necesidad de un mejor estatus hacia esta lengua. En tales condiciones, los monolingües de habla criolla acabaron por desear el dominio del francés para sus niños.

El criollo en la educación

La idea de utilizar el criollo como instrumento de enseñanza remonta a cerca de dos siglos, en 1816 con un primer proyecto de integración, al cual ninguna continuación se consagra. Luego, en los años 1930, la idea resurge y es defendida como necesaria y factible, antes de ser retomada por la UNESCO en el curso de los años 50.

Paralelo (1930-1960), varios investigadores dedican estudios a la lengua, pretendiendo darle un sistema de ortografía y estudiar sus formas y estructuras. Estos trabajos contribuyen creando una ciencia del criollo y haciendo disponibles soportes que le permiten ser lengua de enseñanza.

Las propuestas educativas en criollo, ignoradas por el Estado durante mucho tiempo, acaban por interesar a grupos privados, que inician programas escolares en este sentido. Estas experiencias piloto tocan por fin al Ministerio de la Educación Nacional, que implementa al principio de los años 80 la Reforma Bernard, nombre de un ministro del régimen de Jean-Claude Duvalier. Pero esta introducción oficial del criollo en la escuela es mal percibida por una parte de las clases populares, que ven en esto una nueva tentativa de las autoridades haitianas de encerrar más a sus niños en un universo despreciado.

Sea lo que sea, el criollo llega en el curso de los años a invertir cada vez más espacio en los programas educativos, en las aulas, en los patios de recreo y en los medios de comunicación, particularmente en la radio a partir de 1986.

Un reconocimiento legal vacilante y ambiguo

El legislador haitiano ignoró el criollo durante 160 años, pero después de estas décadas de mutismo, la Constitución de 1964 introduce el artículo 35: el estatuto de lengua oficial de francés es confirmado, pero el uso del criollo es permitido por fin en el espacio jurídico, solamente en ciertos “casos” y bajo ciertas “condiciones”, que siguen siendo vagas. Todas las interpretaciones son entonces autorizadas, todos los olvidos también.

Este artículo constituye sin embargo el punto de partida de la evolución estatutaria de la lengua, que luego tuvo una promoción al nivel de lengua connacional en la Constitución de 1983 y cooficial, junto con el francés, en la de 1987.

A pesar de todo, el criollo deberá esperar otros textos jurídicos para ver su reconocimiento legal evolucionar más antes, y sobre todo medidas concretas de aplicación de las leyes que lo conciernen. Porque en Haití, las leyes no faltan, es su ejecución la que a menudo hace falta cruelmente…

La responsabilidad de los escritores en el reconocimiento del criollo

Desde los años 1830, la necesidad de una lengua destinada a traducir el imaginario haitiano se impuso al escritor. En el siglo XIX y la primera mitad del siglo XX, los adeptos de este ideal comenzaron a “haitianizar” el francés en sus escritos, integrando numerosos términos, expresiones y réplicas en criollo.
Es luego en el transcurso de los años 50 que emerge una verdadera literatura en criollo, con publicaciones regulares: colecciones de poemas (Diacoute, 1953; Rosaire couronne sonnets (Rosario corona sonetos), 1964; Konbèlann, 1976), obras de teatro etc.
Vemos también emerger traducciones de cuentos de la literatura mundial o textos filosóficos y políticos: Antigone creole, 1953; Oedipe Roi, 1953; Pèlen tèt, 1979; Prens la, 2009, Ti Prens la, 2010).

Relegado a un segundo plano durante más de un siglo, el criollo sacó así provecho del interés de escritores, de investigadores, de religiosos y de educadores. Sus iniciativas y posiciones contribuyeron haciendo evolucionar la percepción general de la lengua, sin embargo no lo liberaron de las persistencias de prejuicios en contra de él.

Las perturbaciones sociopolíticas de los años 1980 favorecieron por otro lado su extensión, pero si está lejos de ser amenazado en su existencia, el criollo sufre ahora de la competición múltiple de las lenguas internacionales como francés y sobre todo el inglés y el español.


Compartir este artículo:          Twitter        Facebook        Email        Wikio