Preguntas en torno a la génesis de las lenguas criollas

Publicado por Marie-Christine Hazaël-Massieux el June 30, 2011

Por Marie-Christine Hazaël-Massieux, profesora de lingüística en la universidad de Provenza, autor de Textos antiguos en criollo francés del Caribe: historia y análisis (Textes anciens en créole français de la Caraïbe : histoire et analyse), Publibook, 2008.

Festival criollo de Menton - Foto : Ian Britton (cc)

¿Qué significa la palabra « criollo »?

Cabe subrayar la ambigüedad de la palabra criollo. Es a menudo escuchada como sinónimo de « lengua mixta » – por otro lado un concepto difícil de definir – y olvidamos que es primero un adjetivo que caracteriza totalmente todo « producto » nacido en las islas de padres venidos de otros lugares: así es como se habla por ejemplo de «vacas criollas » o de « cerdos criollos » y por ende de niños criollos (criollos blancos o criollos negros).

Al principio, este término no significa pues de ninguna manera « mestizado » sino que nos recuerda que los padres/antepasados no son originarios de la colonia.

Dueños y esclavos

Entre el siglo  XVI y el siglo XVIII, vimos nacer lenguas criollas (lenguas de las poblaciones criollas) en muchas colonias europeas que, según el origen de los colonos, se les llama criollos portugueses, criollos ingleses, criollos franceses…

Los criollos de base francesa nacieron todos en situaciones de contactos lingüísticos intensos, haciendo intervenir las lenguas habladas por los dueños y por los esclavos. Venidos de diversas regiones de África, estos esclavos hablan lenguas muy numerosas que no les permiten comprenderse y ser comprendidos.

Además, en el transcurso de las décadas, cumplen funciones nuevas y variadas: trabajadores del campo, primero, pero también artesanos, obreros especializados en las diferentes áreas útiles en la vida de la colonia, lacayos que sirven en la « grand’case » e incluso a veces progresivamente liberados, vendedores o negociantes para ocuparse de los negocios del propietario en la ciudad – lo cual permite explicar la complexificación y el enriquecimiento progresivo de la lengua local de comunicación, que sin embargo no suplanta jamás completamente al francés en ciertas funciones.

Los no criollos que desembarcan son también incitados a aprender el « hablar de las islas » que conoce así transformaciones rápidas. Se convierte en medio de comunicación para el conjunto de la sociedad (misioneros, dueños, comerciantes) a medida que ésta se desarrolla. Y es finales del siglo XVIII que se empieza a designar como « criollo».

Si el origen francés parece a menudo más fácil de demostrar en los criollos que la influencia, sin embargo cierta, de las lenguas de los esclavos, es porque:

-          en la búsqueda de una lengua de comunicación diaria común entre el dueño y los esclavos, la dominación social del dueño hace que su lengua se imponga como lengua de comunicacion diaria, a manera de francés aproximado que sirve también para los intercambios entre esclavos cuando éstos no tienen una lengua africana común;

-          toda promoción social parece entonces pasar por el francés (ver papel de las mujeres, a la vez criadas, nodrizas y concubinas) y los esclavos intentan adquirir esta lengua en la perspectiva de una liberación

-          Los primeros escriptores del idioma local son francófonos y tienden a interpretar hacia el francés que conocen, las formas que oyen en la boca de los esclavos.

Los textos antiguos

Desde el principio del siglo XVIII en el Caribe, un poco más tarde en el Océano Índico, documentos escritos muestran la existencia de lenguas criollas, no muy claramente distintas aún de una isla a la otra dentro de una zona geográfica específica.

Por otro lado, las lenguas presentes, particularmente las lenguas africanas, no son las mismas en el Caribe y en el Océano Índico y esto basta para explicar ya en parte la existencia de diferentes criollos.

Los testimonios escritos de esos tiempos de génesis son preciosos y permiten seguir en el transcurso de los años, luego de los siglos, las evoluciones de estas lenguas: los intercambios, muy rudimentarios al principio, se convierten progresivamente en enunciaciones elaboradas, desarrollando todas las funciones necesarias; la lengua se construye, con los ajustes progresivos que se efectúan con el paso de las décadas para satisfacer la necesidad de comunicar.

La larga maduración de las lenguas criollas

En el transcurso del siglo XIX, vemos fijarse las formas más características de cada criollo. El léxico, de base francesa principalmente, sabe acoger nuevas palabras, a menudo de orígenes africanos diversos, pero también el malgache, incluso las lenguas de la India, para los criollos del Océano Índico. Y como siempre, las nuevas palabras prosiguen su evolución, tanto en el plano semántico como formal, con el pasar de los siglos.

No obstante, lo más característico y lo más fascinante es ver desarrollarse una gramática original y funcional, nacida precisamente en estas situaciones de contactos lingüísticos mientras que cada uno intenta interpretar la lengua del otro. Las unidades gramaticales que se llega a separar y analizar, cuando se quiere intentar ponerlas en contacto con formas atestiguadas anteriormente, aparecen como profundamente transformadas.

A menudo no pueden ser más que muy difíciles de relacionarse con una lengua más que con otra, debido a la evolución rápida de las formas gramaticales con relación a las formas lexicales. ¿De dónde vienen exactamente los morfemas gramaticales como « ap », « ka » (con valor de progresivo), « ti »  (pasado), « ké »  (futuro, que suplanta un « va »  de origen), « i » (modal o aspectual en reunionés), etc.? Las soluciones que consisten en acercar estas formas de formas francesas en uso son seductoras, pero podemos dudar para que sean suficientes.

El análisis sistemático de textos antiguos permite actualizar los caminos de esta evolución hasta las lenguas criollas modernas – lenguas completas que permiten decir todo a quién sabe practicarles recurriendo a las formas lexicales y gramaticales que las constituyen.


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El Vanuatu, una diversidad frágil

Publicado por Alexandre François el June 18, 2011

Dr Alexandre François, LACITO-CNRS, Australian National University

Alexandre François y †Maten Womal, uno de los últimos hablantes de la lengua olrat

Alexandre François y †Maten Womal, uno de los últimos hablantes de la lengua olrat

La semana pasada, Alexandre François nos presentó la práctica del multilingüismo en Vanuatu, el país con la más grande densidad lingüística en el mundo. Nos mostró como el modo de vida tradicional de Vanuatu, a través de su organización descentralizada y su falta de presión hacia la uniformidad, les permitió a las lenguas de apenas algunos centenares de hablantes desarrollarse y transmitirse a través de los siglos.
Nos explica hoy que, incluso si esta diversidad lingüística está todavía muy presente en el Vanuatu moderno, ésta es cada vez más vulnerable.


Trastornos históricos

El archipiélago conoció un período de trastornos hacia finales del siglo XIX: En primer lugar, los primeros contactos con los marineros venidos de Europa provocaron epidemias dramáticas.
Por otro lado, prácticamente en el mismo momento, las islas de Melanesia se despoblaban a causa del Blackbirding, reclutamiento masivo de mano de obra para trabajar en las plantaciones de Queensland y de las islas Fiyi. Los misioneros de la época cuentan cómo fueron testigos, en apenas algunos años, del hundimiento demográfico de numerosos pueblos, prósperos en otros tiempos.

En la región del norte de Vanuatu que estudio (la isla Banks y Torres), todavía se puede maravillar con la riqueza lingüística, ya que diez pequeñas islas cuentan todavía con 16 lenguas diferentes. Sin embargo la tradición oral, así como los archivos históricos, permiten calcular que la misma región, hacia 1860, albergaba 35 hablares distintos. Es un claro ejemplo de que la diversidad lingüística pudo hundirse en sólo algunas décadas.

Los últimos testigos

Aunque el período actual está más tranquilo, observamos todavía hoy las consecuencias indirectas de esta crisis demográfica. Evitando sus aldeas que se habían despoblado, numerosas familias montañesas se resignaron a bajar para instalarse en los pueblos costeros, donde las nuevas iglesias cristianas se habían establecido. Fundiéndose entre la población de un pueblo más grande, estas familias iban a reemplazar inevitablemente su propia lengua por el idioma mayoritario. Los niños nacidos después de esta época, en los años 30 o 40, son los últimos en haber oído los idiomas de sus padres; hoy, estos mismos individuos tienen entre 70 y 80 años, y son los últimos hablantes de lenguas casi extintas.

En el transcurso de mis investigaciones, hice todo lo posible para encontrar a estos últimos testigos de una diversidad antigua, y para grabar sus lenguas mientras fuera todavía posible. Investigué sobre el araki – la lengua de donde viene el nombre de Sorosoro – pero también sobre el volow, el lemerig, el olrat, el mwesen, el lovono, el tanema … Por cada una de estas lenguas, el número de hablantes se cuenta con los dedos de la mano. Ellas nos recuerdan cómo la diversidad lingüística de nuestro planeta es una flor frágil.

La importancia de la transmisión

Afortunadamente, no todas las lenguas de Vanuatu están totalmente amenazadas en la misma medida. Para muchas de ellas, el pronóstico a medio plazo es incluso optimista, gracias a que el multilingüismo está todavía muy vivo en las zonas rurales del archipiélago. La clave reside en la transmisión intergeneracional: aun cuando una lengua sea hablada sólo por doscientas personas, ésta puede perdurar a condición de que los padres la hablen con los hijos.

En la actualidad, la mayoría de las lenguas de Vanuatu están en esta situación. La continuidad de su transmisión a las jóvenes generaciones las protege, por el momento, de riesgos de extinción. Sin embargo, su débil demografía sigue siendo su talón de Aquiles: bastará que se intensifique el éxodo rural hacia las ciudades, o que las costumbres se modernicen rápidamente, y podríamos revivir trastornos semejantes a los del último siglo.

Los papeles del lingüista

Los lingüistas no tienen entre sus manos todas las claves para asegurar la supervivencia de una lengua: ésta depende sobre todo de la voluntad de los hablantes de transmitir sus conocimientos a las futuras generaciones. Sin embargo, podemos contribuir de dos maneras para hacer vivir estas lenguas.
Por una parte, el trabajo de descripción y de documentación, que toma la forma de gramáticas, diccionarios o artículos científicos, es indispensable para preservar el patrimonio lingüístico de la humanidad. Es igualmente el caso de las lenguas cuyo destino está ya sellado: aunque no se puede sacarlas a flote, podemos por lo menos salvar los tesoros mientras que todavía es tiempo. Así, el araki era hablado por una quincena de personas en 1997, hoy por seis o siete. Ahora está muy improbable que pueda establecerse de nuevo como lengua de una comunidad entera. Pero la gramática, el diccionario, las colecciones de cuentos que pude realizar, van por lo menos a contribuir guardando la memoria de esta lengua única. Los últimos hablantes y sus familias están agradecidos para todo este trabajo — sea de naturaleza simbólica.

Por otra parte, las perspectivas son diferentes con las lenguas que todavía están bien de salud. El lingüista puede poner su trabajo al servicio de la comunidad, consolidando los modos de transmisión intergeneracional. Este esfuerzo puede tomar formas diversas, por ejemplo contribuyendo a la introducción de las lenguas vernáculas en el sistema escolar. Así vuelvo de un viaje el mes pasado a Vanuatu, dónde animé a los profesores de las escuelas primarias a incluir en la enseñanza no sólo el francés y el inglés, como ahora es el caso, sino también la lengua materna de sus alumnos. Por suerte, es en esta dirección que está orientada en este mismo momento la nueva política lingüística del gobierno Vanuatu. Para contribuir con mi granito de arena a este importante proyecto, les presenté a los alumnos libros de alfabetización que acababa de realizar, ilustrando la ortografía de las lenguas vernáculas. Vi en sus ojos la admiración de descubrir que su lengua también podía escribirse.

Reading an Alphabet primer. © A. François

Leyendo un abecedario. © A. François


Para conocer más:
El sitio personal de Alexandre François: http://alex.francois.free.fr/



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El Vanuatu: una diversidad lingüística excepcional

Publicado por Alexandre François el June 17, 2011

Dr. Alexandre François, LACITO-CNRS, Australian National University

El trabajo de un lingüista de campo - Alexandre François

El trabajo de un lingüista de campo - Alexandre François

Situada en el Pacífico Sur, Melanesia es una región vasta que incluye la inmensa isla de Nueva Guinea, así como los archipiélagos de las islas Salomón, de Vanuatu, de Nueva Caledonia y de las islas Fiyi. Melanesia es notable debido a su extrema riqueza lingüística y cultural, ya que por apenas 9 millones de habitantes (el equivalente de Suecia), se hablan no menos de 1300 lenguas diferentes.

En el corazón de Melanesia, Vanuatu, un paraíso para lingüistas…

Vanuatu es representativo de esta tendencia a la fragmentación lingüística, ya que cuenta 106 lenguas por solamente 240 000 habitantes. Estas cifras lo hacen el país que cuenta con la más grande densidad lingüística en el mundo, es decir el más grande número de lenguas con relación a su demografía.

Por consiguiente, el paisaje lingüístico de Vanuatu está muy fragmentado. Cada lengua es hablada, en promedio, por 2000 hablantes. En la región del norte que exploré, este promedio desciende a 600 hablantes por lengua (16 lenguas por 9400 habitantes). Así, cada lengua es hablada por una pequeña población, repartida en dos o tres pueblos. Y en una misma isla encontramos generalmente varias lenguas: así, ¡la isla de Malakula cuenta con unas treinta lenguas!

Una fragmentación lingüística progresiva

En muchas regiones del mundo – por ejemplo el Cáucaso, o el sudeste asiático – la diversidad lingüística se explica sobre todo con la convivencia de poblaciones de orígenes diferentes, que los azares de la historia hicieron encontrarse. Pero Vanuatu no entra en este caso clásico.

Sabemos que las cien lenguas que son habladas ahí descienden todas de un ancestro único, el proto-oceánico. Los primeros habitantes de Vanuatu, llegados hace cerca de 3000 años, comenzaron con un período de homogeneidad lingüística. Más tarde, en el transcurso de estos tres milenarios, algunos procesos de diversificación acabaron por crear el mosaico lingüístico que conocemos hoy – un poco como el latín se diversificó en una multitud de lenguas y dialectos romances.

Una sociedad no jerarquizada que incita a la diversidad

Aquí la fragmentación lingüística está vinculada esencialmente a estructuras políticas fuertemente descentralizadas;  éstas definen una sociedad de tipo red, sin capital ni autoridad piramidal, en la cual cada grupo es el igual al otro.

Así pues, no existe grupo social prestigioso, del cual se sentirse forzado a imitar la lengua o los usos; al contrario, las innovaciones lingüísticas locales o culturales son respetadas e incluso apoyadas, porque dan a cada pueblo, a cada grupo, señales distintivas que todos suelen observar y comentar.

A la gente de Vanuatu le gusta estar rodeada de un mosaico de lenguas y de culturas bien diferenciadas – un poco lo contrario de nuestro mundo moderno, marcado por la uniformización de las prácticas a gran escala.

El caso de Vanuatu no es único: todas las sociedades de Melanesia están tradicionalmente marcadas por un “plurilinguismo igualitario”, como ya lo observaba Haudricourt en Nueva Caledonia.

Un multilingüismo omnipresente

Tradicionalmente, lejos de estar aisladas, las diferentes comunidades de Vanuatu estaban constantemente en contacto unas con otras, ya sea para cambiar bienes o para casarse. Ya que todos los viajes se hacían a pie, o en pequeñas piraguas, se tenían interacciones frecuentes con cuatro o cinco comunidades como máximo; dominar las lenguas de estos pueblos vecinos era la regla. La inmensa mayoría de los individuos crecían pues en un entorno multilingüe, a menudo con varias lenguas en el seno de un mismo hogar. Hasta el día de hoy, no es raro encontrar gente que hable fluidamente cuatro o cinco lenguas en la vida diaria.

En nuestros días, aunque el plurilinguismo está todavía en vigor entre lenguas vecinas, la vida moderna amplió también el círculo de las interacciones sociales. Tal persona de una isla del norte irá a estudiar a la ciudad, y encontrará personas de otras islas del archipiélago, hablando lenguas muy diferentes. En este caso, la comunicación se hace en la lengua nacional de Vanuatu, el bislama, un pidgin a base de inglés nacido de los primeros contactos con los europeos.

Es que el paisaje lingüístico de Vanuatu evoluciona: observamos a la vez el crecimiento del bislama en la población, y la fragilización de algunas lenguas vernáculas.

Para conocer más:

El sitio personal de Alexandre François: http://alex.francois.free.fr/

La próxima semana, la segunda parte:

El Vanuatu: una diversidad frágil


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El Multilingüismo en la República de Sajá (Yakutia)

Publicado por Natalia Bochkareva el June 3, 2011

Por Natalia Bochkareva, estudiante del máster ” Estudios Árticos ” de la universidad de Versailles – Saint-Quentin-en-Yvelines, originaria de la República de Sajá (Yakutia).


Photo : marsy1 (cc)

Situada en el nordeste de Siberia, la República de Sajá, o Yakutia, es la más grande las Repúblicas de Rusia. Representa 1/5 del territorio nacional, con 3 millones de km2 por 949,800 habitantes (cifra 2009) de los 142 millones (cifra 2007) con que cuenta la federación.

Una república multiétnica

Yakutia figura entre las regiones multiétnicas de la Federación Rusa, con sus 5 comunidades autóctonas: yakutos, evenki, yukagiros, chukchis y dolganos. Tierra de inmigración en el seno de la federación, encontramos allí también cerca de 120 grupos étnicos: rusos, ucranianos, tártaros, buriatos, bielorrusos, armenios, baskirios, azerbaiyanos etc.

El bilingüismo oficial de la pequeña república se caracteriza por la convivencia de dos lenguas nacionales: el sajá (yakuto) y ruso. Estas dos lenguas tienen el estatus de lenguas de Estado, mientras que las lenguas de las comunidades autóctonas más limitadas gozan de otro estatus oficial garantizado por la Constitución de la República de Sajá.

Dos lenguas autóctonas amenazadas

El reconocimiento de estas lenguas autóctonas no significa que su perennidad esté asegurada. En efecto, sufren una decadencia regular, que pasa por un proceso de asimilación que la lingüista Tamara Andreeva (Identity & Language) explica así:

-        “Una variedad de dialectos entre las poblaciones del norte, que obligó a ciertos grupos a optar por lenguas más comunes con el fin de facilitar los intercambios interétnicos.

-        Una población dispersa al norte, con numerosos grupos étnicos de lenguas diferentes que viven en las cercanías unos de otros. Los evenki, por ejemplo, viven en pequeños grupos rodeados de otras entidades étnicas de lengua diferente, todo sobre un territorio muy vasto. Su lengua pues sufrió la influencia de las lenguas vecinas, en detrimento del desarrollo de su propia lengua.

-        El papel preponderante de la lengua rusa. Principal vector de comunicación en el seno de la sociedad rusa, su estatuto dominante influyó fuertemente sobre las lenguas de los pueblos autóctonos”

Para completar este último punto, sin duda el más importante, añadiremos que el ruso se hizo lengua de poder porque es la lengua de la educación y la del empleo. Numerosos son pues los miembros de las comunidades autóctonas que deliberadamente dejaron a un lado su lengua materna con la esperanza de acceder a este poder.

Finalmente hay que tomar en consideración el hecho de que las lenguas de Yakutia sufrieron mucho en una época cuando los miembros de comunidades autóctonas debían vivir en familia de acogida, y estudiar en establecimientos especializados lejos de su entorno de origen.

Esfuerzos en la educación y la investigación

Desde principios de los años 90, el Estado ha adoptado varios dispositivos destinados a aumentar el número de hablantes de las lenguas autóctonas, particularmente los programas escolares que impulsan su enseñanza.

También vieron la luz escuelas nómadas para los niños de las comunidades más pequeñas. Acogen a la vez a niños y a padres en un entorno de vida “nómada”, contribuyendo así a la salvaguardia de las lenguas y de un modo de vida tradicionales.

Los profesores son formados en la Universidad Federal del Nordeste en Yakutsk.

En el plano de la investigación, citaremos también el Instituto en Investigaciones Humanas del departamento Siberia de la Academia de las Ciencias, que trabaja en la diversidad lingüística, etnográfica y cultural de la República de Sajá.

Pero a pesar de los programas escolares, los programas de investigación y un cierto interés de los medios de comunicación por las lenguas minoritarias, el problema de la decadencia de las lenguas autóctonas de Yakutia queda entero ya que el número de sus hablantes sigue bajando cada año. La República de Sajá, con sus dos lenguas de Estado y sus otras cuatro lenguas oficiales, hace frente a un desafío capital: impedir la decadencia de sus lenguas autóctonas para frenar la decadencia de su cultura.

Photo : Aleksandr Ivanov (cc)


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El criollo haitiano: Un lento ascenso en potencia

Publicado por Fritz Berg Jeannot el June 1, 2011

Por Fritz Berg Jeannot, educador y especialista de literaturas francófonas y de políticas lingüísticas, educativas y culturales en el seno del Grupo de Investigación y de Desarrollo Imaginescence, en Puerto Príncipe, Haití.


Photo : Elicefeliz (cc)

El criollo, lengua materna de todos los haitianos, (más de 8 millones de hablantes), acusa desde la creación del país en 1804 un déficit estatutario notable: está confinado al campo de lo familiar en favor de francés, hablado sin embargo solamente por el 5 a 10 % de la población.

Una lengua minimizada

Durante mucho tiempo, el criollo no ha sido considerado como una lengua. Los términos utilizados para designarlo lo desvalorizaban: “habla regional”, “dialecto”, “hablar»… Proscrito en los servicios públicos, en la iglesia, en la prensa, en la escuela, en la época no era escrito ni codificado. Las raras tentativas de escritura en criollo fueron llevadas en un grafismo aleatorio y afrancesado.

Así, el criollo era considerado como inapto para asumir funciones sociales importantes, y ningún ciudadano haitiano buscando lo reconocimiento experimentaba la necesidad de un mejor estatus hacia esta lengua. En tales condiciones, los monolingües de habla criolla acabaron por desear el dominio del francés para sus niños.

El criollo en la educación

La idea de utilizar el criollo como instrumento de enseñanza remonta a cerca de dos siglos, en 1816 con un primer proyecto de integración, al cual ninguna continuación se consagra. Luego, en los años 1930, la idea resurge y es defendida como necesaria y factible, antes de ser retomada por la UNESCO en el curso de los años 50.

Paralelo (1930-1960), varios investigadores dedican estudios a la lengua, pretendiendo darle un sistema de ortografía y estudiar sus formas y estructuras. Estos trabajos contribuyen creando una ciencia del criollo y haciendo disponibles soportes que le permiten ser lengua de enseñanza.

Las propuestas educativas en criollo, ignoradas por el Estado durante mucho tiempo, acaban por interesar a grupos privados, que inician programas escolares en este sentido. Estas experiencias piloto tocan por fin al Ministerio de la Educación Nacional, que implementa al principio de los años 80 la Reforma Bernard, nombre de un ministro del régimen de Jean-Claude Duvalier. Pero esta introducción oficial del criollo en la escuela es mal percibida por una parte de las clases populares, que ven en esto una nueva tentativa de las autoridades haitianas de encerrar más a sus niños en un universo despreciado.

Sea lo que sea, el criollo llega en el curso de los años a invertir cada vez más espacio en los programas educativos, en las aulas, en los patios de recreo y en los medios de comunicación, particularmente en la radio a partir de 1986.

Un reconocimiento legal vacilante y ambiguo

El legislador haitiano ignoró el criollo durante 160 años, pero después de estas décadas de mutismo, la Constitución de 1964 introduce el artículo 35: el estatuto de lengua oficial de francés es confirmado, pero el uso del criollo es permitido por fin en el espacio jurídico, solamente en ciertos “casos” y bajo ciertas “condiciones”, que siguen siendo vagas. Todas las interpretaciones son entonces autorizadas, todos los olvidos también.

Este artículo constituye sin embargo el punto de partida de la evolución estatutaria de la lengua, que luego tuvo una promoción al nivel de lengua connacional en la Constitución de 1983 y cooficial, junto con el francés, en la de 1987.

A pesar de todo, el criollo deberá esperar otros textos jurídicos para ver su reconocimiento legal evolucionar más antes, y sobre todo medidas concretas de aplicación de las leyes que lo conciernen. Porque en Haití, las leyes no faltan, es su ejecución la que a menudo hace falta cruelmente…

La responsabilidad de los escritores en el reconocimiento del criollo

Desde los años 1830, la necesidad de una lengua destinada a traducir el imaginario haitiano se impuso al escritor. En el siglo XIX y la primera mitad del siglo XX, los adeptos de este ideal comenzaron a “haitianizar” el francés en sus escritos, integrando numerosos términos, expresiones y réplicas en criollo.
Es luego en el transcurso de los años 50 que emerge una verdadera literatura en criollo, con publicaciones regulares: colecciones de poemas (Diacoute, 1953; Rosaire couronne sonnets (Rosario corona sonetos), 1964; Konbèlann, 1976), obras de teatro etc.
Vemos también emerger traducciones de cuentos de la literatura mundial o textos filosóficos y políticos: Antigone creole, 1953; Oedipe Roi, 1953; Pèlen tèt, 1979; Prens la, 2009, Ti Prens la, 2010).

Relegado a un segundo plano durante más de un siglo, el criollo sacó así provecho del interés de escritores, de investigadores, de religiosos y de educadores. Sus iniciativas y posiciones contribuyeron haciendo evolucionar la percepción general de la lengua, sin embargo no lo liberaron de las persistencias de prejuicios en contra de él.

Las perturbaciones sociopolíticas de los años 1980 favorecieron por otro lado su extensión, pero si está lejos de ser amenazado en su existencia, el criollo sufre ahora de la competición múltiple de las lenguas internacionales como francés y sobre todo el inglés y el español.


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